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Bàrbara Raubert Novell - Avui 04/07/2006 Habla de locura en la creación es como habla de un estado de transición permanente, un lugar dónde nunca se llega del todo porque hace falta un esfuerzo constante por bailar siempre en la cuerda floja, como nos ha ido demostrando Marta Carrasco en los últimos diez años, ahora resumidos en lo obra J'arrive!. En este espectáculo la coreògrafa juega con la memoria propia y de el espectador, recordándonos vivencias íntimas y otras de vividas a través de ella, como quienes hace un repaso por las escenas que han marcado una historia sobre los escenarios pero sobre todo una historia de las emociones.
Carrasco busca en los cajones de su inconsciente y de nuestro; son los recuerdos que llenan la vida y que pasan de la tragedia a la caricatura, del dolor a la alegría, como la tierna canción que Lluís Llach interpretó en directo para el estreno: Niño de Beirut. Pero en este cosido de escenas descontextualitzades hay la mirada de quien conoce el final y se permito corregir la sintaxis por modificar el mensaje, que dice que el más importante es el camino que se va tirando gracias a la fuerza de la pasión, la locura, lo entrega absoluta, el ritmo del corazón, la risa histérica que se contagia y se corta de golpe con violencia. Y el viento es quien hace de ligadura, arremolinando escenas y recuerdos, mientras los títulos de las obras pasadas van escribiendo la letra de una canción que da vueltas en torno al mismo tema ahora profundizado ahora suavizado, por llegar siempre algo más lejos. |