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Joaquim Noguero - La Vanguardia 29/06/2006 El olvido tiene el color amarillo del paso del tiempo, el sepia de las fotos, una dominante de color que estiliza el desgarro color sangre de las viejas heridas cuando no eran viejas y, por eso mismo, eran más heridas: es esto, básicamente, lo que ha reconvertido el tono de muchas de las escenas que ahora componen J´arrive...!, el nuevo-viejo espectáculo de Marta Carrasco. Con esta pieza antológica se celebran los diez años de la compañía, y aquí están, reconvertidos, recontextualizados, algunos de los mejores hallazgos plásticos con los que identificamos a esta formación. Encontramos, por ejemplo, a Camille Claudel, su cuerpo contra el plástico, con la boca abierta, con esa sensación de ahogo físico y de horror psíquico que recuerda El grito,de Eduard Munch; o, por ejemplo, esa escena de Carrasco vestida con un traje de velcro que le permite pegarse como una mosca a una cama dispuesta verticalmente; o también esa larga familia de freakies entrañables, de seres heridos, tremendamente tiernos, adorables locos de camisa de fuerza que encontrábamos en Mira´m y adivinábamos tras Eterno, abre y cierra J´arrive...!, ese personaje que, en un equivalente a la steady cam cinematográfica, daba vueltas y más vueltas con su mesa y silla sobre ruedecillas.
Pues bien, este J´arrive...! de ahora es un decirnos que no pasa nada, que todo llega. Las criaturas de Carrasco siguen intentando recomponer las piezas, siguen adoptando la máscara de la risa como un disfraz que les va grande y no hace más que acentuar su extremada delgadez, o sea, su dolor, sus miserias, sus dramas. Y, sin embargo, algo ha cambiado: o es el paso del tiempo o es la mirada externa de Portacelli, pero antes el vaso era visto medio vacío e incluso muy vacío y ahora se percibe medio lleno. Puede haber dolor, pero es su dolor, es nuestra vida. La escena final de J´arrive...!,que conecta una de Ga-gà con lo que fue esa explosión final tipo Pina Bausch de Mira´m (cuando descubríamos los protagonistas en el manicomio y su risa era histérica, sin futuro), está ahora totalmente cambiada. La risa es de afirmación, hay fuerza, un aquí-estoy-yo antes inusitado. Carrasco ha cambiado los tiempos de las escenas recuperadas, su atmósfera. Y la de ahora tiene un matiz elegiaco que ha hecho un poco las paces con los peores naufragios del pasado. Se respira calma. Y es por eso que J´arrive...! no es solamente un espectáculo antológico de la obra anterior de Carrasco, sino una nueva lectura, su revisión e interpretación para lo que, sin duda, anuncia un posible impasse creativo. Quizás, ahora, sí haya futuro. |