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Histriónica y fresca revisión

Montse G. Otzet - El Periódico 30/06/2006

Unos armarios, sin puertas y con pequeños compartimentos, exponen décimas de objetos que sintetizan el mundo conceptual y estético de Marta Carrasco. Imágenes religiosas, zapatos rojos de bailaora, fajas de diseño ortopédico, guantes de goma, muñecos calvos y unas peinetas de colores forman parte, entre otros muchos elementos, del universo de una mujer que, proviniendo de la danza, ha encaminado sus espectáculos hacia un terreno más teatral. J’arrive! es una recopilación de los montajes creados a lo largo de 10 años, una mirada cabe atrás que la artista utiliza por escoger algunos de sus mejores fragmentos. Escenas que descubren el caudal energético que tiene Marta Carrasco y que la creadora canaliza hacia un mundo de gran fuerza visual, que subraya gracias a la música de Schubert, Debussy, Mahler, Brel, Veloso y Waits, entre’d otras.

J’arrive! recrea unos fragmentos ya vistos que, pese a los años, se reciben como recientes por su dosis de frescura y vitalidad. Imágenes d’Aiguardent, Blanco d’sombra, Recordando Camille Claudel, Mira’m, Eterno? Eso sí que no! y Ga-gà se trenzan en un montaje riguroso que no presenta grietas en la conexión de las diferentes escenas.

Tópicos que se hunden de forma burlesca, dramas que bordean la caricatura y una galería de personajes esperpénticos, y entrañables, son los elementos que Marta Carrasco utiliza con habilidad por exponer un mundo de inquietudes, en qué los toques de humor salen más airosos que las escenas de contenido dramático. Hecho que se constató el día del estreno con la presencia de Lluís Llach cantante Niño de Beirut, una intervención que no resultó coherente y que rompió el ritmo y la estética del montaje.

Como intérprete, Marta Carrasco es consciente de su atractivo y lo explota al máximo. Hasta el extremo que su ego escénico está al límite de desequilibrar un montaje lleno de recursos a la hora de construir unas escenas que encuentran un buen tono y un buen ritmo bajo la dirección de Carme Portaceli. Lanzarse y quedar colgada de un colchón, desplazarse de manera sinuosa con una silla y una mesa con ruedas, dibujar imágenes dramáticas con la ayuda de una tela de plástico y extraer de el agua y el fuego sugestivos efectos visuales son acciones que mantienen su atractivo original y que descubren la sensibilidad que siente por la distorsión, la exageración y la rebeldía. Una entrega extrema y tener fondo interpretativo son calidades que demuestran al máximo Adrià Devant, Carme Gonzàlez, Xavi Saez y Cristina Sirvent, los intérpretes que acompañan Marta Carrasco en este viaje retrospectivo que por su euforia augura un futuro con pasión.