Sinopsis de la Obra:…Noche de San Juan, la fiesta de verano más enloquecida y mágica del calendario sueco… Bajo esta atmósfera de calor, diversión y ensueño, Julia, la hija de un conde, en ausencia del padre, seduce a su criado, Juan, en “presencia” de la novia de éste, Cristina; juntos deciden fugarse, robando al conde. Pero el sueño se convertirá pronto en pesadilla y los “actos” de esta noche llevarán a Julia hasta el desenlace más trágico… “En el drama que aquí presento no he intentado hacer nada nuevo -porque eso es imposible- , sino, simplemente, modernizar la forma de acuerdo con las exigencias que he creído que los hombres de nuestro tiempo deben plantearle al arte del teatro. Y con este fin he elegido un tema -o quizá me haya dejado seducir por él- que puede decirse que está al margen de las luchas partidistas actuales, ya que el problema del ascenso o la caída social, del conflicto entre superior e inferior, mejor y peor, hombre y mujer, es, ha sido y será de permanente interés…” […] Quizá llegue una época en la que alcancemos un punto de desarrollo, en que seamos ya tan ilustrados, que podamos contemplar con indiferencia el brutal, cínico y despiadado espectáculo que nos ofrece la vida; un tiempo en el que podamos prescindir de esas máquinas de pensar inferiores e imprecisas, llamadas sentimientos, que al desarrollarse nuestros órganos del discernimiento se harán superfluas. […] La vida no es tan matemáticamente idiota como para que sólo los grandes se coman a los pequeños, sino que también ocurre, con la misma frecuencia, que la abeja mate al león o que, al menos lo enloquezca. […] Si además pudiésemos librarnos de la orquesta visible con sus molestas lucecitas y los rostros de los músicos vueltos hacia el público; si consiguiésemos elevar el patio de butacas de tal manera que el ojo del espectador estuviese a un nivel más alto que la rodilla de los espectadores; si pudiésemos eliminar palcos de platea (especialmente los proscenios), llenos siempre de risas tontas de gente que va al teatro para hacer tiempo antes de ir a cenar a un restaurante, y si, además, lográsemos tener un escenario pequeño y un salón pequeño, quizá surgiría entonces un nuevo arte dramático y el teatro volvería a ser un establecimiento de diversión y esparcimiento para las personas cultivadas. Mientras esperamos la llegada de ese teatro, escribiremos para el cajón de nuestro escritorio e iremos preparando de esa manera el repertorio futuro. ¡Aquí tienen un intento! ¡Si fracasa, tiempo habrá de volver a repetirlo!” Extracto del Prólogo de “La señorita Julia”de August Strindberg.
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